domingo, 30 de septiembre de 2012
Rojo interior
Recuerdo que se ríen bocas animadas de mis primas,
al caer nosotros como una toalla en los anuncios de suavitel
sobre la cama que nos sostuvo aquella tarde, la lengua de
un andrógino llamado Chronos, que grabó en mi cabeza
la imagen de ese instante con una hebra de su pelo,
"jijiji, ahora yo arriba, jiji" se peleaban las dos por subirse,
mientras un reloj cerca de mis bolsillos que
revolvía carne para hacer avanzar el tiempo no podía
escaparse de allí: un instante entre barrotes invisibles
y celestiales donde nos encontrábamos jugando, habitación donde ocurrían orgías de fantasmas debajo de la sola cama, y acechaban a quien entraba.
Nuestro pelo descargaba sensaciones de las estrellas,
y nuestras uñas querían juntarse cada vez que nos abrazábamos. La habitación más fresca.
Lo mejor es que la mala imagen que adquirí con los años eso lo borra. Una vela derretida y desparramada cera en un cráneo de vieja con canas y casi calva, así se han deslizado las pulsiones, las despego con mi cuchillo de cortar carne, el mismo que ahora sirve para las verduras.
Mis ojos quieren huir, he llegado a pensar que por eso uso lentes. Conscientes de experimentar, basta con presentarnos los ojos como se debe, sin la falta de respeto de una verguenza y animarlos a dejar de temblar microscópicamente hablando de lo que pintan nuestros pómulos.
Parece que pasa,
momificados detrás de unas sonrisas con nariz con brazos con piernas con corazón con sexo que piensan y pulsan al abrir y al mover de ojos al saludarnos,
en los pasamanos de las espaldas.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Juventud divina
Como el bramido de un trueno
detrás de una montaña virgen,
carcajadas de adolescentes
revolviéndose en la grama
Mirando desde la falda,
cabalgando la alegría
conquistando el templo ancestro,
derribando todas las puertas
Al norte, sur, al este, oeste.
Inconsciente vacuidad divina,
impermanente.
Ayer un niño se rió de mí,
y todas mis brújulas marcaron
su abismo, todas mis piernas
echaron flores apuntando hacia allí,
queríendo ir con él a su sitio sagrado,
a reirnos juntos.
Cada antipatía llovía
10 mil pétalos de flor de loto,
mientras las caras cambiaban
una y otra vez de forma,
hasta que se quedaron borrosas.
Mi niño interior pataleaba,
quería salir por mi boca,
me encendió los ojos en llama
mientras me apretaba el corazón.
Yo respiré y por fin lo dejé salir.
El niño que reía era de aire.
Mi niño eran unas alas azul cielo,
buscándolo,
batiéndose con él para sobrevivir.
Rebelamos juntos el vuelo
hacia el sol.
Las alas dieron sombra,
y su viento nos elevó.
Bajó una mujer dorada
desde el sol, a darnos la hostia
y el vino.
Se desnudó un instante
y luego se marchó.
Yo caí en un mar,
convertido en tiburón de piedra.
jueves, 27 de septiembre de 2012
Entregarse
Irradiar la luz, acariciarse el pecho desde dentro.
Entregarse ya al camino, bailando con el latido del universo.
Escucharnos los corazones.
Morir como arte de magia
y nacer desde un abismo sin fondo a cada instante.
Buscar la unión, pero dar espacio.
Ser más que parecer, dar amor, dejarte atrapar.
Realizar, gozo inefable.
Entregarse al alma.
Entregarse ya al camino, bailando con el latido del universo.
Escucharnos los corazones.
Morir como arte de magia
y nacer desde un abismo sin fondo a cada instante.
Buscar la unión, pero dar espacio.
Ser más que parecer, dar amor, dejarte atrapar.
Realizar, gozo inefable.
Entregarse al alma.
martes, 18 de septiembre de 2012
pintar el olvido
yo quiero pintar el olvido
una luna que todo se lo lleve,
en su locura de remolino
mirando la tierra de frente
yo quisiera pintarme de olvido,
ser para tí transparente,
arrancarme la angustia permanente
echarla de mí para siempre
que venga un rayo de sol
y haga mariposas de mi cuerpo
que se unan y nacer de nuevo
yo quiero pintar el olvido
sacarte de mí para siempre,
tu estás pintada de mi dolor,
de que no puedes quererme,
yo quisiera pintar el olvido
tragarmelo y quedarme vacío,
que venga un pajarito y se lo lleve,
que tu recuerdo vuele,
porque es una bala que me hiere
yo quiero pintarme de olvido,
yo quiero parirme a mi mismo,
no quiero sentir este abismo,
no quiero saber de tu olvido.
en mi corazón de riachuelo
contaminado con tu veneno
los peces saltan hacia el bosque
sin ritmo, como locos serios
yo quiero pintarme de olvido,
como una rosa tirada en el piso,
como las imágenes del paraíso,
como en el cielo un banquillo.
La señorita
Quítate los lentes,
para que pueda ver tus ojos...
No digas nada, tu sombra se marchó.
El sol está encima de los dos como uniéndonos,
su luz...
Tus ojos de nebulosa,
medusa loca,
yo de piedra gris
me convertí,
por tí,
pulí mi alma con abismos preciosos.
Desde el fondo del océano
de sentimientos sin control,
calmado entre las corrientes,
mi ser, con el peso de un sol
Pienso en tí,
y tú dictando juicios,
aureola tornasol...
Me acuerdo de tus besos...
tus ojos, mírame, soy yo...
Sé que sigues sola,
piensas en mí, porque fui yo
quien amó, deliciosa,
tu adorada cicatriz,
vuelve aquí
déjame ser tu loco y envolverte en pétalos
para buscarte a tí y desnudarte con caricias...
esos colores,
esos colores...
que nuestro cuerpo dibujó, fueron notas
que nacieron de nuestro amor,
música...
Fue todo desde antes de nacer,
para siempre inmortal.
Fuíste tú,
fui yo.
El niño murió.
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