jueves, 22 de mayo de 2014

Regalo esencial

Desterrado de todo,
mis raíces en mis zapatos
ya no caben.

Ya no me averguenza que salgan,
van a mirarlas,
adonde yo vaya,
porque entonces voy a mostrarlas,
aunque se tapen los ojos.

Me uno al terreno que me recibe
dejando de ser isla del planeta,
deseando que el mundo sea un país.

sábado, 26 de abril de 2014

Éxodo hacia lo perfecto

Incendio inundado por cada latido
Cerebro con humo bajando a las piernas
La sangre tan tibia que espera en mis labios

Mi casa se inunda de calma en las noches
Los grillos no callan, el mundo tampoco
Silencio no existe si no hay en mi cabeza

Me pierde la naturaleza, me olvido
Porque lo imperfecto falla es que se muere
La raza unida puede ser eterna

martes, 28 de enero de 2014

Todo me mira y me sostiene

Todo me mira y me sostiene

Letras disparadas desde la bóveda de mi corazón, 
armadas de punta explosiva y amorosa, 
para cuando me quieras odiar sepas que te amo

Tus corrientes no son la razón absoluta del mar,
pero bendigo tus aguas cuando desembocan allí, 
la vida pareciera tener el sentido de tu mirada

Con mi locura lamo tus cuerdas astrales, 
gimes algo en lengua inefable, 
sentimientos que se miran a sí mismos y se colorean tornasol

De espaldas, mis manos remando rimas que van llevando, 
navegando en el dolor que espanto de mi cabeza, 
tu ausencia aves negras que desangro

Todo me mira y me sostiene.

domingo, 19 de enero de 2014

Cartografía

¿Cuál es este signo alrevez?
En reflejo, dando vueltas en mi cabeza espejo
¿Invitación o pregunta del deseo de si quiero desdoblarla?
Ardillas masticando mi mente en este cielo sembrado de piedras
Corren en círculos
Me pregunto: ¿Dónde está El Diablo en estos momentos?
Y ¿Dónde el pensamiento que no cambia después de la puerta?
Tan largos siglos en estos tristes segundos
Tan pura la sal escondida
Tan cortos minutos en estos siglos moribundos
Tan seria y cabrona la esfinge en que vivo.

viernes, 10 de enero de 2014

Rosa de la espina

Subterráneo abismo,
bolsillo lateral izquierdo de mi hogar vacío
y lleno de humo, de fuego, de humo de nubes 
incendiadas en las hogueras de mis 111 cienes,
cenizas maestras que han caído hasta el fondo,
en el meollo, al lado de una piedra que casi grita
parásitos hondos en simbiosis con mis memorias
la vi, mi madre, y ninguno de ellos la puede negar.
Por qué la esconden?
Los escucho palabrear como latidando y tratando de dar,
de demostrarla, de mostrármela,
pero no la veo.

La siento, no la esconden.

Esta miel de abejas peregrinas llueve y contornea sus mundos
aunque no se den cuenta ellos, y en la cercanía más acá
los gusanos fueron cometas mesiánicos
como señal de un nuevo cambio, la primera in periencia.

Bizquean, saltan los ojos y la lengua.
Muequean, se quejan por dentro el fastidio de saberse difuntos
e ignorar en silencio la vida sin fondo en los ojos del café
que los expía;
ellos se olvidaron de su olvido.

Y allí sola, en asamblea con sus manos de remolino,
ella rota el mundo antes de que se queme.

Antes que el sol y antes que cualquier dios aciago,
como quien sabe, en aquel palpitante incendio, ella reza el mundo.